jueves, 7 de junio de 2012

Cuenta atrás

Hola,
la verdad es que no se por dónde empezar..... Lo lógico sería por el principio, pero no soy una persona lógica, así que empezare por el final.
Hoy me encontré con mi ex-suegra. Siempre fué una persona discreta y educada, y hoy también lo fué. Cuando me la encontré de frente a la salida del tren, pensé que se alegraba de verme, que todo el mal de este úlitmo año había pasado...... pero no, era una sonrisa camuflada, no era falsa, solo disfrazada de venganza. Es una pena que a mis 36 años todavía sea tan ingénua, que piense que la gente es buena y no puede o quiere hacer daño, pero estaba muy equivocada. Se limitó a espetarme frases en un tono sereno y bajo, para que nadie oyese su indignación, para que a pesar de su rabia, nadie, solo yo, me diese cuenta de lo dolida que estaba.
Fueron los 10 minutos mas horribles de mi último año. Después de la separación y de haberlo dejado todo atras, por fin, tomaba otra vez las riendas de mi vida y existía un mañana. Por fin podía hacer planes, establecer una rutina y sentirme segura de que mañana mis planes seguirían siendo míos y no que estuviesen en manos del destino o del capricho de otros.
El caso es que me la encontré, y de repente toda la añoranza de mi vida pasada se borró de un plumazo, como intentando recordarme porqué habia llegado hasta aquí. Tomé la decisión de separarme después de 8 tediosos años en los que el sofá, los rallyes y los blancos del domingo dominaron cada semana de ese agónico matrimonio. Quería escapar de ese matrimonio sesentero en el que ambos acuerdan tácitamente embarcarse en la segura rutina de una vida marital sin objetivos o ilusiones. Las semanas pasaban y se repetína continuamente como si nuestra vida en pareja hubiese entrado en bucle.
Todo eso hizo que la rutina diera paso al desamor y a posteriori, al divorcio tan tempranamente anunciado.
A pesar de esta agonía, me acordaba del calor de sus abrazos, de los años de noviazgo, de sus tiernas palabras, de todas aquellas cosas buenas que son minoría, pero que te aferras a ellas porque son lo único que te queda en un barco llamado a naufragar y que te resistes a abandonar.
Pero al encontrarme con mi ex-suegra, fué como un bofetón de esos que te daba tu madre porque habías hecho alguna trastada y te lo habías ganado a pulso. Todo lo que me dijo en esos breves y a la vez eternos 10 minutos fué horrible: no atendiste a mi hijo, no le cocinabas, no le planchabas, te gastaste su dinero (y yo trabajando y ganando para nuestros gastos...... eso no cuenta).... etc. El caso es que la máquina del tiempo me llevó a la época medieval en la que las mujeres valían menos que nada, lo único para ser amas de casa que devían servir a sus maridos
Así debía ser yo? En pleno siglo XXI? O es que habíamos retrocedido dos siglos y no me estaba enterando? En ese mismo momento la añoranza dió paso al reafirmamiento de que el paso dado había sido por algo y es por el hecho de que era hora de cambiar de vida y había que echarle huevos....

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